• Publicado: 07 Apr 2015

  • Archivado en: Internacional, Opinión

Algo es mejor que nada

¿Qué podemos decir del reciente anunciado roadmap a las negociaciones con Irán?

** Thank you Obama. **

En mi opinión, representa la mejor oportunidad para impedir a otro país con armas nucleares en el medio oriente (aun y cuando esto no necesariamente sea lo único que garantiza seguridad en la región).

Jeffrey Lewis en Foreign Policy argumenta que cualquier acuerdo es mejor que ninguno porque al menos detiene el avance de la carrera armamentista. Tiene razón.

La realidad es que el tiempo está del lado de los iranís, quienes se preocupan mucho menos por elecciones y opinión pública que sus contrapartes estadounidenses.

Desde mediados de década pasada (¡una década!), mientras en Estados y Europa se siguen discutiendo los pros y cons de siquiera conversar, ellos han logrado mejorar sus cartas en las negociaciones dramáticamente.

No considero que sea enteramente racional que Irán solo busque armas nucleares para bombardear a media región. Más bien, lo que quieren es leverage. Una amenaza creíble de arma nuclear es como obtener un lugar en el consejo de seguridad de las Naciones Unidas. ¿Cuántas veces se ha mermado la capacidad de Estados Unidos de actuar en el medio oriente simplemente por la preocupación de las acciones de Irán?

Gran parte de lo que sucede en la región es visto a través de las repercusiones que tendría en Teherán.
El cálculo para Irán es sencillo: asustar al punto de extraer más influencia, pero evitar una guerra o cambio de régimen.

Además, si no se llega a un acuerdo hoy, ¿Entonces cuando? ¿Cuándo estén a meses o ya tengan una bomba?

Suma a ello que el acuerdo no es para nada malo. Incluso críticos vocales como Gary Samore de Harvard lo ven relativamente con buenos ojos.

Los críticos del acuerdo lo hacen en base a argumentos inválidos: como el hecho (no opinión, sino hecho) de que Irán seguirá financiando a terroristas.

Pero en una entrevista con NPR, Obama hace un buen punto:

[…] Obama has resisted pressure to broaden the scope of his objectives in Iran, and ridiculed notions this might even include its recognition of Israel. ”We want Iran not to have nuclear weapons precisely because we can’t bank on the nature of the regime changing,” (…) “That’s exactly why we don’t want to have nuclear weapons. if suddenly Iran transformed itself to Germany or Sweden or France then there would be a different set of conversations about their nuclear infrastructure,” he added.

Claro que el trato ideal sería convertir a Irán en Suecia, pero eso no va suceder.

Si el propósito es evitar que Irán fabrique armas nucleares, este es el acuerdo y momento.

Si la excusa para no hacerlo es la terquedad de convertirlo en un país democrático, que respete a los derechos humanos y las normas internacionales, los Senadores estadounidenses acabarán votando por una guerra.

Por otro lado, John Cassidy en el New Yorker argumenta que más que las avances en desarmamiento, un arreglo con Irán regresa a Estados Unidos a su modelo de liderazgo previo a la invasión de Irak, basado en el consenso

In dealing with Iran, thankfully, the United States has returned to the older model of exercising leadership through collective institutions. The agreement with Iran isn’t a deal between Tehran and Washington. It is a deal between Tehran and six major powers (…), the five permanent members of the United Nations Security Council and Europe’s dominant economic power.

En este sentido, el acuerdo también tiene más sentido.

Si Irán es el país bélico que muchos dicen ser va obtener armas nucleares con o sin acuerdo.

La diferencia radica en que violando el acuerdo, Estados Unidos tendría un mandato mucho más claro para la guerra y posiblemente también más aliados.