• Publicado: 14 Jun 2011

  • Archivado en: Política, México, Seguridad

¿Un mundo violento?

En medio de la época de violencia sin precedentes que vivimos en el Estado de Nuevo León, puede sonar absurdo declarar que el mundo se está haciendo cada vez más pacifico. Sin embargo, la evidencia empírica está de mi lado.

Respecto al crimen y la violencia, tenemos la idea de que “las cosas estaban mejor antes”, que vamos “de mal en peor”, pero, ¿Es esto verdad? Y de ser cierto, ¿Hacia dónde acabaremos?

Mucho se ha escrito sobre este tema, (especialmente hoy que está de moda), pero la mayoría se ha basado en casos anecdóticos, no en datos empíricos. Yo pienso, con esta entrada, acercar el discurso un poco más hacia ese sentido.

Primero, es importante preguntarnos, ¿Qué tanto es antes? La siguiente plática del Psicólogo Steven Pinker, (y cuyo libro sobre la naturaleza humana recomiendo mucho) contextualiza todo el problema y llega a una conclusión muy sencilla: a lo largo de los siglos, incluso incluyendo el holocausto, los genocidios de Pol Pot, Stalin, Darfur y Rwanda, los humanos nos hemos vuelto notoriamente más pacíficos, optando por matarnos menos entre nosotros. Por ejemplo, de seguir las tasas de homicidio de los primeros humanos, en el Siglo XX hubieran muerto dos mil millones de personas asesinadas, en vez de cien millones contabilizadas (incluyendo los genocidios anteriores).

Naturalmente surge una pregunta, ¿Por qué esta disminución? Si se dan un momento de ver la plática, verán que una de las teorías es particularmente adepta a ganar seguidores economistas. La envidia y los beneficios económicos de corto plazo, según esa teoría, ha hecho que optemos por resolver nuestros problemas de forma pacífica antes de asesinar.

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Sin embargo, si tu preocupación no es la tendencia a largo plazo (a fin de cuentas, todos estaremos muertos), otro enfoque es necesario. Si bien, como humanidad la violencia ha descendido (por las razones que expone Pinker), ¿Qué ha pasado con México?

Aquí los datos, son difíciles de clarificar, haré mi mejor intento.

El índice de referencia mundial del crimen es la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes. Esto por dos razones un poco obvias. Primero, porque los homicidios son relativamente fáciles de contabilizar (los cuerpos ahí están), a diferencia de las violaciones o los secuestros, que pueden tener sesgos inmensos. Segundo, porque al poner la cifra en cada 100 mil habitantes, se esta “normalizando” por la población, no sería lo mismo comparar a los homicidios totales en Jamaica (un país con menos habitantes que Monterrey) con los homicidios totales en México. Al dividir entre 100 mil, estamos poniendo a todos los países en la misma base de comparación.

Como país, esta tasa (aunque no lo crean) ha disminuido considerablemente. En 1960, por cada cien mil habitantes, había 41 homicidios. El nivel más bajo en la historia de nuestro país fue en el 2008 con 8.2 homicidios por cada 100 mil habitantes. En la siguiente grafica podemos apreciar los cambios y comparación con el país que constantemente nos equiparan: Colombia.


Cuando esta cifra se menciona, la reacción más típica de los mexicanos es que la cifra esta "maquillada", que estamos "peor que Colombia", sin mencionar algunas menos aptas para este público. 

La realidad, vista a través de estos datos considero que es la siguiente: 
El problema de inseguridad que se vive en el país es extraordinariamente diferente al de Colombia. Aquí no hay aspiraciones políticas detrás de los asesinatos, mientras que en Colombia las FARC vendían drogas para mantener su campaña revolucionaria, aquí no existe ningún grupo con estas aspiraciones. En México, el dinero fácil, parece ser la motivación principal de los criminales. Además, para estándares internacionales e históricos, los homicidios no son particularmente alarmantes (La misma tasa descrita es de 27 en Rusia y de 21 en Puerto Rico). 

Es importante notar que hay un problema inherente en esta tasa: los crímenes de los que una sociedad puede sufrir no solo son homicidios. Y es aquí donde creo que reside el problema principal de México. Si bien las noticias de decapitados pueden atraer la mayor cobertura mediática, los problemas fuertes del país (y que contribuyen al sentido de inseguridad general) son aquellos que no entran en el cálculo de esta tasa, por ejemplo: los secuestros, las extorsiones, los robos de propiedad y las balaceras. 

Mientras que en Colombia una parte fundamental del proceso de paz era político, en México, considero que se puede solucionar de una manera más práctica: cambiando los incentivos. Por ejemplo, disminuyendo el retorno esperado de un secuestro mediante algunos limites a operaciones bancarias y aumentando la probabilidad de ser arrestado, se puede hacer menos provechosa esta actividad para un delincuente, y por lo tanto, estaría menos dispuesto a cometerla. 

Además, una tasa tan confiable estadísticamente como la de los homicidios es necesaria para poder cuantificar, comparar y encontrar las soluciones óptimas a estos fenómenos. 

Cuando los gobernantes señalan a la tasa de homicidios como un avance en la Seguridad Pública, tienen razón, pero eso es sólo ver una cara de la moneda. Ver la otra cara está resultando cada vez más necesario. 

Mas información:
*El INEGI desde el año 2000, ya está creando este tipo de índices, puedes consultarlos aquí.
*Freakonomics tiene una interesante platica con expertos sobre el tema aquí
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Fuentes: 
Gapminder World. Various Sources: Combination of time series from WHO Violence and Injury Prevention (VIP); data from WHO Global Burden of Disease 2002 and 2004; police data from UNODC, Public Health data from UNODC and data from the Injury Mortality Data Collection of the GBD Injury Expert Group (GIMD).