• Publicado: 11 Jun 2011

  • Archivado en: economia, Bienestar, eem previo

Re-inventando las funciones de utilidad

Una pieza fundamental de nuestra ciencia son las llamadas funciones de utilidad, que puestos en términos de hombre común, no son más que explicaciones matemáticas de la felicidad de cada individuo.

En esencia, gran parte de nuestra ciencia se puede resumir como la búsqueda de la máxima felicidad. Aceptamos que esta se encuentra delimitada por la cantidad de los recursos y así maximizamos sujeto a una restricción. Sin embargo, muchas veces tendemos a simplificar todos los argumentos en uno solo: mas recursos (ingreso) = mas felicidad, aun y cuando nuestras experiencias personales nos dicen que esto no es cierto.

Aceptando esta limitación a nuestra ciencia, se están creando nuevas maneras de “medir” la felicidad de un país, y en el mismo espíritu, de personas individuales. Uno de estos proyectos, El indice de Bienestar Gallup-Healthways, consiste simplemente en preguntarle a mil personas todos los días sobre su bienestar emocional, económico y familiar, a fin de evaluar las variables que más contribuyen a “vivir la buena vida”.

Con los hallazgos de este índice, el Blog Economix del New York Times ha creado el perfil de la persona más feliz y la menos feliz (obviamente, estadísticamente hablando) en E.U.

La persona más feliz es un hombre asiático-americano de más de 65 años, alto, vive en Hawái y practica el Judaísmo. Nuestro dichoso amigo además esta casado, tiene hijos y un negocio propio que genera ingresos de al menos 120,000 dólares al año.

La persona menos feliz, estadísticamente, es una mujer de baja estatura, mediana edad, sin hijos y separada de su esposo. Ella es Musulmana y gana menos de 12,000 dólares al año. Vive en West Virginia y actualmente esta desempleada.

Las conclusiones anteriores se basan en los descubrimientos que este índice ha arrojado sobre los diferentes factores en la vida de las personas:

Acepto que las limitaciones a este tipo de ejercicios son extraordinarias, por ejemplo, el hecho de reportar felicidad es algo totalmente subjetivo, cosa que puede estar sesgado por una infinidad de variables. Sin embargo podemos aprender cosas muy interesantes sobre el origen de la felicidad y hacía donde nos debemos de enfocar más los economistas. Si bien es cierto que el ingreso es una parte determinante de las funciones de utilidad (y por ende, la felicidad), es importante, al menos recordar, que muchas cosas en esa función están fuera de lo que hoy por hoy podemos modelar los economistas, por ejemplo: el estado civil. No se me ocurre una cosa más difícil de modelar que el amor.