• Publicado: 20 Nov 2011

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La regulación importa

En 1976 se inició en E.U. un programa de desarrollo novedoso en su época, el Sistema Generalizado de Preferencias (Generalized System of Preferences (GSP), en ingles). Bajo dicho sistema, ciertos productos provenientes de ciertos países pobres, gozarían de tarifas de importación excepcionalmente bajas. La idea consistía en que empresas estadounidenses optarán por comprar productos más económicos (favoreciendo al consumidor) y además ayudando a los países pobres a exportar mas. Contaré la historia de lo que ha sucedido en más de 30 años que ha estado vigente este programa a través de un caso verídico, una empresa que vende cables eléctricos y demás componentes a diversos fabricantes de automóviles.

La citada empresa, que mantendré en el anonimato por razones legales, tiene operaciones en Tailandia, Filipinas, Indonesia y México, los primeros tres países, en los cuales hace uso del GSP. Dicha empresa cuenta con plantas en dichos países y exporta las partes semi ensambladas a Estados Unidos, donde se termina usando componentes hechos en cada lugar (por ejemplo, cobre de Indonesia, focos de Tailandia, etc.) para juntar el producto final. Los trabajos en estos países, ofrecidos por tal empresa, requieren de un grado de especialización mayor al trabajador promedio local, por lo que pagan entre 15 y 40 por ciento más que el trabajador de maquiladora promedio.

El uso del GSP permitía que la empresa importara los componentes ya semi ensamblados de otros países a un precio muy competitivo, por lo que podían vender a empresas de carros estadounidenses y japonesas que fabrican en E.U. Esto es importante porque a pesar de tener una planta en Detroit, nada esta realmente “Hecho en E.U.” sino, más bien, “Hecho por E.U.”. Por lo tanto, los cambios que se implementaron a continuación al programa del GSP, bajo la falsa premisa de “proteger trabajos americanos”, resultaron afectando todavía mas a los trabajadores americanos.

El primer paso fue “graduar” a ciertos productos bajo el argumento de que ya eran competitivos con los productos estadounidenses. Si bien al principio los productos que se eliminaban se hacían bajo estrictos criterios técnicos, el GSP se volvió, mientras pasaba el tiempo, cada vez mas politizado. Es importante notar también que el GSP es un programa especial dentro la Oficina del Representante Comercial de E.U, por lo que es implementado unilateralmente (no es un acuerdo bilateral per se), y por lo tanto el dinero para que éste funcione y la autorización, debe venir del Congreso. En pocas palabras, ha funcionado como un programa piloto desde entonces. El Congreso lo autoriza por el tiempo que crea sea necesario y después, cuando expira, lo vuelve a reautorizar. Cuando el GSP inicio, los lapsos de vigencia fueron entre 5 o 9 años, y justo cuando expiraba, rápidamente se reanudaba otra vez (ambos partidos veían la lógica detrás del programa).

Sin embargo, en los noventas, pero más concretamente, desde el 2002, se introdujo en el Congreso algo llamado: “pay-as-you-go” lo que significa que cada programa que implementes (incluido éste), debes de pagarlo con un aumento en impuestos o reduciendo gastos en otro programa. El punto era reducir el crecimiento del déficit, cosa que como sabemos no ha funcionado. El resultado de las reglas de “pay-as-you-go” es que desde entonces el programa se ha autorizado cada vez en lapsos mas pequeños (porque no encuentran los recursos para sostenerlo de aquí a diez años), el ultimo acuerdo fue para 18 meses. ¿Lo peor del caso? El GSP expiró en Diciembre y hoy, nueve meses después, el debate avanza a un paso dolorosamente lento. La extrema desconfianza entre miembros del Congreso en E.U. es algo inédito, lo cual ha hecho de este programa (aprobado sin controversia en el pasado), un tema de argumentos y cálculos políticos.

Regresando a nuestra empresa, ¿Cómo ha afectado estos cambios en regulación a sus operaciones?

Primero, debido a que el programa expiró, la empresa ha perdido cerca de trece millones y medio de dólares en tarifas de importación que normalmente no pagaría. Debido a que era imposible seguir vendiendo los componentes al mismo precio con los mismo costos, cerraron su planta de producción en El Paso, despidiendo a casi tres mil trabajadores y se instalaron en México.

Segundo, incluso si mañana renovaran el programa (esperan solo debatirlo en el Senado), los lapsos cada vez más cortos de expiración han hecho cada vez más difícil que puedan planear costos y entregas.

Esta empresa no está sola, aproximadamente 13,000 pequeñas empresas en E.U. dependen directamente del GSP, esto sin siquiera hablar de los miles de pequeños exportadores en los países cubiertos por el programa. Todos los días se pagan aproximadamente 2 millones de dólares en tarifas que no se pagarían con el GSP.

En este sentido, tendré que decir que la administración de Obama se ha equivocado. Sí, es cierto que se necesita más estímulos fiscales, pero los republicanos también tienen razón, algunas regulaciones (o falta de ellas, como en este caso), están interrumpiendo el progreso de la economía estadounidense. Y para aquellos de ustedes que opinaron que fue beneficioso para México (por la planta que abrieron), les recuerdo que la demanda por esos componentes sigue proviniendo de nuestro vecino del norte, por lo que si la economía sigue estancada allá, nosotros nos podemos quedar sin la fabrica.

Más apertura comercial significa más, no menos, trabajos.

Un último punto, mantengan los ojos abiertos por la renovación de este programa también por otro punto, se rumora que una vez renovado, lo que sigue en la agenda son los tratados de libre comercio de con Panamá, Colombia y Corea del Sur.