• Publicado: 12 Jun 2012

  • Archivado en: Internacional, Investigación

Oferta de Trabajo de Políticos

Hace poco The Economist publicó un artículo informando sobre el triste estado del Honorable Congreso Mexicano. En el se ilustraba que nuestro brazo legislativo es el más flojo y mejor pagado de América Latina. No por nada hay quienes hasta desafían a la ley para tener una plaza de trabajo en San Lázaro.

Es claro que es un problema de incentivos. No hay nadie que presione a los políticos por dar resultados ni por disminuir sus prestaciones. En éste sentido, un artículo de Raymond Fisman, el mismo economista que hizo un afamado (e ingenioso) estudio sobre corrupción, busca arrojar un poco de luz sobre la curva de oferta de trabajo de un político.

Fisman obtiene datos sobre salarios de miembros de parlamento en todos los países de la Unión Europea antes de una ley que iguala sus sueldos. Como se ve a continuación, había gran discrepancia en los salarios, con Italia al frente:

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Los autores (Fisman no es el único) estiman varios modelos de probabilidad lineal (en una pequeña nota explican que Probit y Logit dan resultados muy similares) para encontrar el efecto del cambio de salario en varias variables interesantes. Por ejemplo: la corrupción, que lo miden con un proxy bastante dudable en mi opinión; el absentismo, la calidad del parlamentario, medido por el ranking de la universidad a la que asistió, y varias otras.

Así, llanamente, encuentran que duplicar el salario de un miembro del parlamento aumenta en 23% la probabilidad de que busquen la reelección.

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*Ordered, Closed y Open se refieren al tipo de elección que se hace en el país para el parlamento.

Sin embargo, un incremento de salario no afecta en nada significativo el grado de absentismo y además reduce la calidad del parlamentario. Los más adeptos a la econometría pueden ver aquí el efecto en la calidad:

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Interesantemente, el estudio también busca ver el efecto en lo que los mexicanos llamamos “chapulineo”, que consiste en renunciar al puesto antes de que termine. Aquí tristemente, el efecto de duplicar el salario también es nulo, lo que me lleva a una pregunta interesante: ¿Porque si ganan más se van en el mismo grado? ¿Se duplicaron también los salarios en otros trabajos donde un parlamentario podría trabajar, o es de plano muy cansado estar legislando?

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El efecto en el “chapulineo” es nulo, aunque resulta interesante, más no inexplicable, que la variable “corrupción” si sea significativa. Si bien el caso mexicano es diferente por que no hay reelección, usando las interesantes conclusiones a las que llega Fisman podríamos al menos comenzar por entender a nuestro Congreso. Según el estudio, podríamos disminuir los salarios en el Congreso a la mitad e incluso mejorar la calidad de los legisladores. Aunque esto sea casi imposible en la práctica, pues dudo que algún diputado este dispuesto a votar por una ley que disminuya sus prestaciones.

Quizá algún día cambiará la situación de hoy, en donde hay mucho más oferta laboral para San Lázaro que demanda por los que prestan sus servicios ahí.


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