• Publicado: 26 Apr 2012

  • Archivado en: México, Investigación

Una línea indecisa

El concepto de la pobreza, a grandes rasgos, es fácil de entender. La mayoría de las personas suelen imaginarse una cantidad básica de servicios o bienes que todos deben tener y a partir de entonces consideran a aquellos que no lo tienen como pobres.

Esta noción de cosas “básicas” da pie a mediciones económicas a las que muchos, especialmente en épocas electorales, aluden. Por ejemplo, la canasta “básica”, la pobreza “extrema” (que se entiende como carecer de lo más básico de lo básico) y finalmente las líneas de pobreza, que marcan un tajante límite entre el pobre y el que no lo es.

A partir de conceptos como los anteriores, se conciben datos y finalmente se llegan a conclusiones. Por ejemplo, se decide sobre una línea de pobreza (el Banco Mundial dice que 1.25 dólares a poder paridad de compra), se toma una muestra representativa de la población y se cuenta el porcentaje de ella que gana menos de esa cantidad. Finalmente, se anuncia cuantos pobres hay en el país y si esta cantidad aumentó o disminuyó a lo largo del tiempo.

Sin embargo, es importante considerar que la línea de pobreza es una construcción que hasta cierto punto es de carácter arbitrario. En decir, es una construcción humana y difiere de ser verdad absoluta. Lo que hoy parece como “básico” probablemente alguna vez no lo fue.

Vamos a ilustrar más de cerca el problema de medición. El Banco Mundial tiene una herramienta, que pueden encontrar aquí, llamada PovcalNet, que nos permite jugar con los supuestos detrás de la línea de pobreza, tales como el valor de la paridad de compra y el valor de la línea en sí.

La línea original de pobreza del Banco Mundial, ajustada a paridad de compra y en precios constantes es de $290 pesos al mes. Esto nos arroja que un 4.03% de la población se encuentra en pobreza (ver imagen).

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Si cambiamos la paridad de compra oficial (que según el organismo es de 7.64 pesos por dólar) al implícito en el índice de Big Mac (sólo para tener un número) de 8.87, la línea de pobreza aumenta a $337 pesos y la pobreza en México a 5.07%.

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Notemos que esto es sin considerar cambios en lo que se considera como “básico”. Es decir, para el mundo entero, 1.25 dólares al día siguen siendo la línea de pobreza, lo único que hicimos fue cambiar el tipo de cambio de paridad de compra.

Repitiendo el ejercicio pero ahora con el tipo de cambio que prevalece en el mercado, de aproximadamente 13.20, la línea salta a $501.6 pesos y los pobres son ahora 9.26%.

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Observamos que los datos siguen siendo los mismos, las personas siguen ganando lo mismo y carecen de las mismas cosas, lo que cambia es nuestra medición de esas carencias. Debido a cambios macroeconómicos y la disponibilidad de la información, estas mediciones están en constante movimiento. Por ejemplo un día se podría decidir que ahora lo “básico” es también la transportación o las comunicaciones. Ello aumentaría el nivel de la línea de pobreza (el Banco Mundial también tiene una en 2 dólares al día) y ello automáticamente incrementaría la cantidad de pobres en el mundo según estas mediciones.

Por curiosidad intelectual calculé varias a continuación:

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Comparativa gráfica:

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Esto puede tener importantísimas ramificaciones políticas y económicas. Las personas que no saben sobre esta manera de medir la pobreza podrían atribuir al “sistema neoliberal” o a los políticos locales un “aumento” en la pobreza que en realidad sólo es consecuencia de un cambio metodológico.

Por ejemplo, para México, la línea de 1.25 dólares al día que el Banco Mundial considera pobreza se llama aquí pobreza “extrema” pues estas personas carecen de lo más básico de lo básico. Sin embargo, organismos oficiales como el CONEVAL también calculan otros tipos de pobreza, por ejemplo, de capacidades (acceso a educación) o multidimensional, etc. Lo anterior significa que se ha establecido una línea de pobreza más alta de manera nacional (es decir, somos más exigentes con nosotros mismos).

Naturalmente, esta línea resulta mucho más alta (tomando la línea nacional el porcentaje de pobres en el país explota a más del 50%), y por lo tanto también nuestra percepción sobre la pobreza en el país. Lógicamente, en épocas electorales tenderemos a escuchar este porcentaje mucho más que los anteriores por que es más grande y se ajusta mejor a los discursos de promesas de muchos políticos. La moraleja es que las líneas de pobreza no son una panacea y ni siquiera la única manera de medir la pobreza. Cuando cualquier persona dice saber que porcentaje de pobreza hay en México es importante ser escéptico.