• Publicado: 19 Jul 2015

  • Archivado en: Internacional, Macroeconomía

Euromex

Ya ahogado el niño, mucho se habla de la catástrofe que los propios europeos se causaron a si mismos al crear una unión monetaria con países tan diferentes entre sí como Alemania y Grecia.

Pero quienes argumentan que unir bajo una misma moneda a dos economías tan dispares es el problema están razonando de manera equivocada, pues al final del día, todas las monedas del mundo son - en esencia - eso mismo.

El caso mexicano es sobre muchos muy ilustrativo.

La unión monetaria a la que estamos escritos, aunque con más firmeza política, comparte muchos de los problemas de la unión europea.

Primero, nuestra unión también carece de mecanismos de rendición de cuentas para endeudamiento: basta con ver el caso de Coahuila o un tanto más de estados con niveles poco sostenibles de deuda para entender el punto. Muchos gobernadores apuntan a que su deuda tiene una “buena calificación”, pero como sabemos eso no necesariamente es un candado de acero. Grecia entró con un poco de “creatividad financiera” a la unión monetaria y se mantuvo con relativa buena calificación, pidiendo prestado a tasas de 3% durante años, gracias a su estatus de “país euro”. Los estados también se han beneficiado de un rescate “implícito” del gobierno federal, que aun mantiene un deficit relativamente bajo.

Una vez más, ya después de aprender la lección, los involucrados, como Otmar Issing, ex economista en jefe de BCE, aceptan lo que no preocupó a nadie en su momento:

“There should have been better monitoring, better scrutiny and more sanctioning,” he said in the interview. “This crisis wasn’t unavoidable.”

Segundo, y más preocupante, es la disparidad en productividad entre los estados, un tema central de los problemas europeos. En muchas ocasiones se apunta a que la productividad de un Alemán es mucho mayor que un Griego, cosa que parece absolutamente parecido en nuestro país. Un trabajador en el D.F. o Nuevo León es mucho más productivo que uno promedio en Oaxaca o Guerrero. Si acaso, la diferencia es que simplemente hay menos estadísticas para el caso mexicano.

Es sencillo entonces ver las similitudes. Como en el caso de la Unión Europea, una depreciación del peso tiende a afectar de diferentes maneras a las regiones por que su “moneda” están desafinada (por decirlo de una manera) de su economía real.

Case in point: la última depreciación que hemos presenciado:

foto1

Pero como en Europa, dónde los exportadores Alemanes se benefician desproporcionadamente de una moneda barata, los beneficios económicos han sido mixtos en México.

Por uno, la balanza comercial no parece haber variado mucho:

foto2

Si el tema es más estructural (capacidad instalada insuficiente) o coyuntural (productos petroleros o ligados a este, cuyo precio ha caído) está lejos de ser el punto de esta entrada. Pero lo cierto es que las regiones, como en Europa, muestran crecimientos (en general) ligados a su productividad exportadora [1]:

foto3

Claramente, como en Europa, hay zonas que se benefician más de una moneda barata que otras. En Europa, los exportadores se han beneficiado (como el norte y centro-norte de México) mientras que los importadores (como el sur y centro) se han visto afectados adversamente.

Mi punto es que si uno está dispuesto a aceptar al peso mexicano, dólar estadounidense y demás como monedas, el argumento en contra del euro no es de principio (no debería haber uniones monetarias) sino de dimensión (no deberían ser muy grandes o con miembros muy diferentes.

Bajo estos segundos ojos valdría la pena re-estudiar el caso mexicano.

Aunque una nueva moneda en el sur del país es prácticamente imposible, no estaría mal reorganizar, (como muchos antes lo han argumentado) al Banco de México más en el sentido estadounidense: una serie de bancos regionales que velen por los intereses monetarios de cada “zona” dentro del país.

Sin aceptar esta realidad los estados más productivos tendrán que ejercer una especie de rescate cuando la evidencia de tan drásticas diferencias sea evidente, cosa que para nada es deseable.

Fuentes

  1. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2015). Retrieved from http://www.inegi.org.mx/

Notas

  1. Para calcular las tasas de crecimiento por zona, se agrupan los estados en zonas. El peso de cada estado en su zona se calcula como el peso promedio (de su PIB) de los últimos 4 años en la zona. Ese peso se multiplica por el nivel del Indicador Trimestral de Actividad Económica (ITAE) en un periodo cero, aplicando desde ahí la misma tasa de crecimiento del ITAE de ese estado para obtener un ITAE ponderado por zona. La suma de estos constituye un indicador a nivel zona, misma que nos permite encontrar una tasa de cambio anual. Para las agrupaciones de los estados en zonas se usa la definición del INEGI que se puede consultar aquí. Para consultar directamente el cálculo se puede encontrar el script en mi Github