• Publicado: 15 Oct 2010

  • Archivado en: economia, investigación, política fiscal, salud

¿Necesitamos más impuestos a los cigarros?

Pocas veces escucharás en una fiesta universitaria el tema de la política fiscal o propuestas de reforma a ésta. Recordemos que la mayoría aún no trabaja en el sector formal, simplemente no nos afecta de manera importante todavía. Sin embargo, un tema fiscal que sí genera interés entre la gama de estudiantes universitarios son los impuestos a los bienes “pecado” tales como el alcohol y el tabaco.

A fin de cuentas, esto sí nos perjudica (12% de nuestro gasto se destina a ello), independientemente de donde vengan nuestros ingresos. Sin dudas he escuchado un sin fin de argumentos en contra y a favor de más impuestos a los cigarros, a continuación un pequeño vistazo a lo que los datos dicen sobre ello.

Primero que nada debemos tener claro el porqué de un impuesto a los cigarros. Muchos de los argumentos en contra de éste son del orden liberal, es decir, “el gobierno no debería decirme qué hacer”, “si quiero hacerme daño, ése es mi problema”. Pero esto no toca el meollo del asunto, por que estos bienes se gravan no por el daño individual, sino el colectivo. Cuando una persona fuma, además de contaminar la calidad del aire a su alrededor, crea externalidades para otros que no fuman. Por ejemplo, un fumador usara más recursos en centros de salud, lo cual podría usarse para otros fines más benéficos para la sociedad en general. Además, existen costos a familiares cercanos, según este libro, las parejas de un fumador sufren de un 27% más de probabilidad de morir.

Dado que cuando una persona compra una cajetilla de cigarros sólo toma en consideración los costos privados y no los sociales, un impuesto es necesario para “internalizar” esos costos y “compensar” a los agentes que no fuman en la sociedad pero sí sufren los efectos de que otros lo hagan. Claro que podrías argumentar que casi todos los bienes de consumo tienen efectos negativos en otros, por ejemplo, la comida chatarra aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, y por lo tanto, cuesta también a toda la sociedad. Sin embargo, tratar de poner impuestos Pigouvianos en todos los bienes que generen externalidades a veces puede ser más caro que lo que se recauda, resultando en una perdida todavía mayor de recursos. Los cigarros se encuentran ya muy regulados y concentrados en pocas empresas, lo que hace este proceso barato en relación a lo que se recauda.

El problema más grande reside no en el porqué, sino en la cantidad de este impuesto. ¿Como sabemos cuánto es mucha o poca “compensación”? En esencia se deben calcular dos cosas, primero cuánto nos cuesta cada persona que fuma a toda la sociedad, en horas de productividad perdidas y costos de salud adicionales. Y segundo, cuántas personas dejarían de fumar al aumentar el precio de las cajetillas. Si sabríamos los dos con exactitud, podríamos decidir, como sociedad, cuantas personas podrían fumar y a qué precio nos compensarían a aquellos que no lo hacemos.

En el primer sentido, uno de los esfuerzos más metodológicamente correctos y profundos es el libro, The Price of Smoking de cinco economistas muy reconocidos. Según ese libro, cada cajetilla de cigarros, en E.U. acarrea un costo a la sociedad de $39.66 dólares. Sin duda, al menos para E.U, aquéllos que no fuman están subsidiando el consumo de los fumadores.

El segundo sentido es inmensamente más difícil de cuantificar. La cantidad de personas que dejarían de fumar al aumentar el precio de los cigarros (conocido en el lenguaje económico como la elasticidad precio de la demanda) oscila entre -0.1 a -1.2 a nivel mundial. Es decir, un aumento del 1% en el precio, disminuirá entre 0.1% y 1.2% la cantidad de fumadores, de manera un tanto obvia, los países más pobres resultan más elásticos. En México, este estudio, ajustando por edad e ingreso, pone a la cifra en aproximadamente -0.4:

Elasticidad cigarros méxico

Encuentra también que la elasticidad precio de la demanda es mayor para las mujeres que para los hombres:

Elasticidad cigarros méxico por genero

Según estos resultados, el último impuesto a los cigarros aprobado, de aproximadamente 19% habrá de reducir en 7.6% la cantidad de fumadores en México. Naturalmente, la dificultad con este tipo de impuestos siempre será la metodología de su cálculo, es decir, algunos argumentaran que ambos estudios citados anteriormente están sesgados, sobre o sub-representados. Sin embargo, dada la precaria situación de la salud pública, estar gastando 45 mil millones de pesos al año en los fumadores (entre 6 y 15 por ciento del gasto anual en salud) refuerza la noción de que los impuestos a este bien no solo son necesarios, sino que seguirán creciendo. Por sus finanzas, les recomiendo dejar de fumar mientras sigue relativamente barato hacerlo.