• Publicado: 23 Aug 2016

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Plagio e ignorancia

El domingo pasado, Carmen Aristegui (de quien, por cierto, no soy muy fan), publicó una investigación en dónde demuestra que Enrique Peña Nieto copió, literalmente, 29% de su tesis de carrera. Pero lo que me resulta más interesante de este (nuevo!) escándalo de deshonestidad de nuestro Presidente es precisamente la reacción de todos los demás.

En general, estas se pueden enumerar en tres grandes rubros:

Los últimos dos básicamente demuestran que somos, en general, un país que ignora el propósito de las Universidades. ¿Por qué?

Empecemos desde la concepción más básica: una Universidad es en esencia un lugar dónde se debe compartir conocimiento (generalmente, pero no exclusivamente, del maestro hacia el estudiante), dónde se debe debatir para aprender mejor y desde dónde se deben sugerir nuevas ideas para mejorar la humanidad. Este último paso justamente se da como consecuencia de un buen ambiente en dónde se comparte y se debaten las ideas.

La humanidad ha decidido que vale la pena subsidiar estas enormes torres de marfil justamente por el potencial que tiene este sistema de producir avances extraordinarios. Tal vez no todas las ideas que surgen de las Universidades cambiarán a la humanidad, pero vale la pena intentarlo miles de veces por aquella que sí lo hará.

¿Por qué miles de veces? Hemos aprendido que ese proceso científico e iterativo de: compartir, debatir y sugerir, tiene mucho valor si se hace bien. En cada iteración descartamos lo malo y nos quedamos con lo bueno. La estructura burocrática de una Universidad existe para guiar y cuidar este proceso.

El problema del plagio es tal que destruye este ciclo virtuoso. Cada idea que se sugiere, no es nueva, sino reciclada. Entonces, casi por definición, cuando se plagia no estas robando las ideas de otro autor, sino básicamente robándole a la humanidad entera (hay un costo de oportunidad que estés tú y no otro en la escuela). La tesis de Enrique Peña Nieto, realmente representa la gran sugerencia que este señor tiene para mejorar la humanidad y para la cuál fue guiado por maestros, alumnos y demás de la Universidad Panamericana.

Entonces, ¿El señor no tenía nada que aportar?

Regresemos a los argumentos que algunos hacen a favor de esta increíble falta de respeto hacia el proceso científico.

Es bastante obvio que copiar, textualmente, algo no es un “error” de dedo. Sino más bien a lo que se alude es que es un problema menor. Si ignoramos el propósito de una tesis y una carrera universitaria, entonces si parece como una tontería. Si vemos a la Universidad como un “trabajo” en el que no se debe de pensar, sino “pasar”, entonces claro, es solamente una falta de protocolo. Si ignoramos el fin último de estudiar una carrera, como muchos mexicanos lo hacen, no se entiende claramente porque “tanto rollo”. A lo mínimo, debería indignar la Universidad, que está haciendo absolutamente nada por resguardar este tesoro que le confiamos.

El segundo argumento es claramente falaz, se trata de justificar algo por su relatividad en comparación. Pero esto es sencillamente equivocado. ¿Robar es malo, pero si el ladrón ya había matado a alguien no es para tanto? ¿Y si a la persona que le robo eres tu?