• Publicado: 17 Oct 2015

  • Archivado en: Monterrey, Opinión

Amartya Sen y la Malaria

La idea de Sen, la preocupación universal por la injusticia, está presente en un claro ejemplo moderno, ¿Por qué no sucede más seguido?

Una justicia más prágmatica

Tuve la oportunidad de ir a la Conferencia Magistral que dió Amartya Sen en el Tec de Monterrey sobre su más reciente libro, que por cierto alcancé a leer (aunque no terminé), hace unos años.

En línea con su estilo de escribir, Sen nos expone muy convincentemente su idea de la justicia moderna: una especie de desvió del contrato social y la visión “trascendental”, expuesta por Hobbes, Locke y demás hace literalmente siglos.

Claramente, y a pesar de ser un académico, Sen está desesperado con el discurso de la visión prevaleciente desde entonces.

En pocas palabras, Sen nos ruega a olvidarnos de definir que es lo institucionalmente perfecto, porque todos tenemos diferentes valores que hacen muy difícil ponernos de acuerdo. En cambio, argumenta, ver la injusticia resulta un experimento más fácil para el dialogo global.

Por ejemplo, tal vez el occidente y el resto del mundo todavía no se puede poner de acuerdo en el rol de la religión en una sociedad -utópicamente justa -, pero es fácil ponernos de acuerdo en que matar a niños es injusto.

Un ejemplo moderno

Las ideas que plantea Sen son interesantes porque se puede argumentar que en la práctica se han visto.

Continuando con la idea sobre las hambrunas del mismo escritor, vemos en el combate a ciertas enfermedades, como la Malaria, una misma especie de pragmatismo.

La semana pasada, The Economist, publicó en su portada que gracias a un esfuerzo importante de países y ONG’s así como avances científicos, es probable que para el 2040 se haya erradicado por completo la Malaria en el mundo. Sin duda una excelente noticia, digna de dar esperanza a cualquiera.

Si optamos por ver este evento a un lado de los impresionantes esfuerzos en contra del SIDA, la erradicación de la viruela y la respuestas a enfermedades como el H1N1 y el Ebola en África, tal vez podríamos argumentar que la idea de Sen no es más que una descripción de lo que ya sucede.

Pero siguen habiendo muchas injusticias en el mundo que poco se ha hecho por remediar.

Resulta difícil cuantificar la escala de la injusticia pero sin duda entre estas podemos contar a los incontables conflictos armados que aún se llevan a cabo (especialmente en África).

Entonces, ¿Que nos vuelve más utilitarios -como sociedad global- ante ciertas injusticias y que nos mueve ante otras?

Podría ser una combinación excluyente o no de una serie de factores:

Sen plantea una interesante y más moderna visión de la justicia que el contrato social: enfocarnos en los resultados (a lá muchos economistas contemporáneos). También insiste en el discurso global, sin duda más necesario hoy que nunca.

No obstante esto, puede haber espacio también para argumentar lo contrario: el contrato social, dónde ha funcionado relativamente bien, nos ha obligado a enfrentar, dialogar y arreglar algunas situaciones que no son tan precarias como las expuestas por Sen pero que no dejan de ser injustas o que no obedecen a un piso mínimo de injusticia (como la guerra).

Food for thought sin duda para muchas noches de vino.

Fuentes